Everyone wants a thick Latina

Guess WriterColumns8 hours ago8 Views

¿Sabes qué me rompe las bolas? 

 Cuando alguien me dice, seguro con tu acento tenés alto levante. Y dejando de lado si esto es verdad o no, si realmente trae algún beneficio práctico, el comentario en sí ya me está diciendo algo, porque no están hablando de mí, no están hablando de mi personalidad o de cómo miro, cómo hablo. Están simplemente hablando de mi nacionalidad como un recurso sexual.  

El acento no es parte mía para ellos, es más como un producto. No soy yo, soy el latino y eso viene cargado de fantasías que no inventé yo, que nunca me anoté para ser parte. 

 Me pasó una vez una situación íntima que me pidieron que hable en español, no porque quisieran entenderme, no porque les interesaba lo que estaba diciendo o porque eran fans de mi idioma, sino porque simplemente sonaba hot para ellos. Literalmente me venían diciendo que era su Spanish boy, que ni siquiera soy español, soy argentino y ni siquiera entienden lo que digo y en momentos así se crea una desasociacióndel momento, incomodidad y asco porque no importaba lo que decía, importaba cómo sonaba. 

El pedido era puro consumo, era una experiencia a tachar. Me estás transformando en tu kink. 

Esto no pasa solamente en la cama, pasa en grupos, pasan fiestas, pasa en la universidad, ese momento en el que alguien se me acerca y me dice, “eh, decí algo en español”. 

 De repente me transformo en la mascota que hace truquitos, como si el idioma que hablo desde que nací fuera un truco de circo.  

Hay una diferencia enorme entre curiosidad genuina y espectáculo. Cuando alguien realmente quiere aprender, se nota, escuchan, preguntan con respeto y no me demandan nada.  

Pero también está la versión performativa, la gente que no quiere entender la cultura, sino usarla como un accesorio. 

 He escuchado de casos de mujeres, ya sean argentinas, chilenas o latinas en general, contar experiencias similares y al ser mujeres, estas situaciones son mucho peores. 

 En sus países eran mujeres simplemente. Acá, son la latina, la spicy latina, la thick latina.  

Como si la nacionalidad fuera una categoría sexual, que lo peor es que pro gente asi, hoy en dia eso es algo real.  

No son historias trágicas o traumáticas que arruinan vidas, pero son cosas que se repiten. Micro situaciones que desgastan y se transforman en una bola de nieve y en algún momento sí afectan a la gente.  

La verdad incómoda es que a veces uno también juega ese juego. 

 Participamos en esto que nos quejamos, porque da atención, porque ser exótico tiene algo seductor, porque el spotlight también alimenta nuestro ego. 

 Entonces la pregunta no es solamente qué nos hacen, sino, qué aceptamos hacer para entretener al otro y que aceptamos para ser interesantes.  

Reírse de chistes borderline racistas de gente que no son amigos también es una forma de reforzar ideologías que nos molestan con humor. 

¿qué estamos reforzando? no quiero victimizarme, no quiero decir que la estoy pasando mal para nada. Estas son cosas que simplemente me molestan un poquito, pero la verdad del asunto es que hay gente que está pasándola muchísimo peor, gente que realmente está siendo afectada por esto y eso no significa que no valga la pena pensar en lo que estamos normalizando nosotros, sino en lo que estamos permitiendo que pase a futuro.  

Porque cuando alguien reduce tu atractivo a tu pasaporte, aunque lo haga deseándote, sigue siendo deshumanizante, y eso tarde o temprano pesa.

Loading Next Post...